
Una experiencia de conexión personal y física.
El 30 de marzo junto con mi familia decidimos hacer una caminata hasta el cerro de Monserrate, empezamos a subir a las 10.15de la mañana y llegamos aproximadamente a las 11.40, durante el recorrido nos encontramos con dos caballos, lo cual hizo el camino mas diferente, a lo largo de la subida me sentí muy cómoda y disfrute mucho del proceso, realmente sentí que por un rato me olvide de todo y solo éramos yo, mi familia y el cerro, fue una experiencia que sin duda repetiría muchas veces, la vista, el aire fresco y el ambiente natural hicieron que esta experiencia fuera asi de gratificante. Sin embargo, al bajar la situación cambio un poco, empecé a sentirme mal y al llegar al centro termine vomitando, aunque ese momento no fue tan agradable no opaco lo mucho que había disfrutado subir ni el sentimiento de logro que me dejo haber llegado a la sima por mi cuenta.

Esta experiencia me permitió conectar conmigo misma y mi entorno, subir Monserrate fue un reto físico pero también una oportunidad para fortalecer mi perseverancia, a pesar de que bajar fue difícil y termine sintiéndome mal, aprendí a valorar el esfuerzo que implica alcanzar una meta, a veces incluso cuando el resultado no es perfecto, el camino recorrido y lo que aprendemos de el es lo que mas cuenta, esta actividad me ayudo a desarrollar resiliencia y me motivo a seguir buscando retos personales que me saquen de la rutina y me ayuden a crecer.